jueves, 28 de diciembre de 2017

El Sacrificio De Un Ciervo Sagrado (2017)

Steven (Colin Farrell) es un eminente cirujano casado con Anna (Nicole Kidman), una respetada oftalmóloga. Viven felices junto a sus dos hijos. Cuando Steven entabla amistad con Martin (Barry Keoghan) un chico de dieciséis años huérfano de padre, a quien decide proteger, los acontecimientos dan un giro siniestro. Steven tendrá que escoger entre cometer un impactante sacrificio o arriesgarse a perderlo todo.

EL SACRIFICIO DE UN CIERVO SAGRADO (2017) es la nueva película del director Yorgos Lanthimos después de LANGOSTA (2015), reuniéndolo de nuevo con el actor Colin Farrell para una versión moderna de un clásico de la tragedia griega. Una historia sombría, en el sentido de que todo gira alrededor de la inminente desaparición de dos niños, la película, no obstante, posee la misma vena satírica de las otras películas de Lanthimos. Parece que a todos los actores se les ha ordenado que eliminen por completo cualquier emoción de sus actuaciones (y que consiguen de una manera excelente) que le da una sensación única de otro mundo que se suma a la estética del género “art-house”, pero también es bastante divertida (de una manera incómoda por supuesto y con un humor muy negro).


Dada esta técnica, es poco probable que la película hubiera funcionado tan bien si no hubiera sido tan impecablemente realizada, con Farrell entregando un rendimiento inquietante, pero a menudo con momentos de humor “bizarro”. Nicole Kidman, interpretando a su esposa, aporta una ventaja actoral y con una química con Farell muy acertada, aparte de ser cómplice de escenas con “mal rollo” durante el metraje (esa reunión con el compañero de trabajo de Farrell) Como el adolescente “raro” y “extraño”, Keoghan (uno de los chicos  en el barco con Mark Rylance y Cillian Murphy en DUNKERQUE) da un rendimiento amenazador que se destaca como una de las grandes actuaciones de este año. Al igual que los demás, él desempeña su papel sin ningún tipo de emoción, lo que lo hace aún más amenazante, en el sentido de que realmente parece una especie de figura demoníaca, de otro mundo, a pesar de que el aspecto de terror en  la trama es ambiguo.


A pesar de todo, Lanthimos, mientras trabaja a un ritmo deliberado, mantiene la película con el 100% de atención en el espectador, con un humor incómodo como el de LANGOSTA y un estilo de colocar la cámara con un estilo “Kubrick” desde su primera escena, donde se recorren los pasillos de un hospital (recordando a EL RESPLANDOR).También hay un cameo jugoso de Alicia Silverstone como la madre de Keoghan que hace un uso novedoso de la película ATRAPADO EN EL TIEMPO (1993)La banda sonora consiste principalmente de música clásica pero con una distorsión que la convierte en aterradora, con el toque ocasional del pop como el uso de una canción de Ellie Goulding.


En definitiva y resumiendo: Completamente extraña y desquiciada, incluso antes de que la premisa principal entre en acción, EL SACRIFICIO DE UN CIERVO SAGRADO sin embargo, debe tocar la fibra sensible tanto para el público artístico, como para un público más convencional, que podría ser atraído por el otro público y sus comentarios. Esta crítica es poco clara sobre los detalles de la trama, solo porque la mejor manera de verla, es no saber cuál es el posible “gancho” hacia el espectador y en el que cualquier spoiler de un crítico tendría que ser condenable. Esta película  es irresistible, extraña y absolutamente única, y un verdadero hallazgo para cualquier amante del séptimo arte, en donde se merece estar entre las mejores quinielas para premios y opiniones de críticos. Totalmente recomendable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario