Hay momentos en la sala de un cine que son únicos, cuando
suceden cosas que emocionan a los espectadores y de pronto todos se unen sin
haberlo planeado antes y se comienza a aplaudir. Esto puede parecer una
tontería, pero son aspectos que a mi me ponen los pelos de punta, y en SPIDER-MAN: NO WAY HOME (2021)
ocurrirá en muchos cines del mundo, porque ante todo es una carta de amor para
los fans del arácnido, y no un acto para solo conseguir dinero jugando con un
“fan service” vago (Ejem CAZAFANTASMAS: MAS ALLA ejem).
Por primera vez en la historia cinematográfica de Spider-Man, nuestro héroe, vecino y amigo es desenmascarado, y, por tanto, ya no es capaz de separar su vida normal de los enormes riesgos que conlleva ser un superhéroe. Cuando pide ayuda al Doctor Strange, los riesgos pasan a ser aún más peligrosos, obligándole a descubrir lo que realmente significa ser él.
