UN SIMPLE ACCIDENTE parte de una idea atractiva y muy reconocible dentro del cine iraní contemporáneo: cómo un hecho aparentemente menor puede convertirse en un detonante moral, emocional y social. La película se mueve en ese terreno de ambigüedad tan habitual del género, pero lo hace con una prudencia que termina jugando en su contra. Hay intención, hay discurso, pero falta riesgo.
Vahid, un modesto mecánico iraní, se ve repentinamente forzado a rememorar su tiempo entre rejas a raíz de un encuentro casual con Eghbal, quien le recuerda a su sádico carcelero. Alarmado, Vahid reúne a sus antiguos compañeros de prisión para verificar la identidad de Eghbal. Pero... ¿Qué harán si resulta ser él?


