Hay películas que nacen con vocación de incomodar, de provocar al espectador desde el mismo título. La película proveniente de los Países Bajos titulada MEAT KILLS (2025) dirigida por Martijn Smits, sorprende tanto por su ambición como por sus contradicciones, y deja en el espectador una sensación ambigua: entretiene en partes, incomoda en otras, pero rara vez convence del todo.
Para demostrar que es digna de unirse al "Ejército Animal", un grupo activista radical liderado por la intrépida Nasha, Mirthe filma en secreto los horrores de una granja porcina local. Sus imágenes le valen una misión para liberar a los cerdos, pero cuando Mirthe y el grupo regresan por la noche, encuentran las jaulas vacías: los cerdos ya han sido sacrificados. Enfurecida, Nasha se dedica a vengarse y a torturar a los hijos del granjero.


