El atractivo humanista y la crítica del poder judicial no
son en última instancia más que convenciones narrativas en el rígido drama de
investigación del director Kevin Macdonald. La artesanía está en
marcado contraste con la monotonía de la puesta en escena y la palidez
dramatúrgica del drama, que representa todas las debilidades cardinales de este
tipo de películas. Basada en el libro superventas titulado “Guantanamo Diaries
del escritor Mohamedou Ould Salahis, que pasó ocho años en el
famoso campo de prisioneros sin abogado ni juicio, la trama retoma, paso a
paso, los clichés de los géneros combinados en un producto de alto brillo.
Capturado por el gobierno de los Estados Unidos, Mohamedou Ould Slahi (Rahim) sobrevive en la prisión de Guantánamo donde lleva más de una década sin cargos ni juicio. Tras haber perdido toda esperanza, Slahi encuentra aliados en la abogada defensora Nancy Hollander (Foster) y su asociada Teri Duncan (Woodley). Juntos se enfrentan a innumerables obstáculos en una búsqueda desesperada de justicia.
