Hay películas que merecen ser reivindicadas por lo que representan, incluso cuando uno reconoce que no todo funciona igual de bien en ellas. RAMAYANA: THE LEGEND OF PRINCE RAMA es una de esas obras. Esta producción indo-japonesa, dirigida por Yugo Sako, Koichi Sasaki y Ram Mohan, se propuso llevar a la animación uno de los relatos fundamentales de la cultura india. Y lo hizo con una ambición que todavía hoy resulta admirable, aunque el resultado no esté siempre a la altura de sus mejores momentos.
La historia nos presenta a Rama, príncipe de Ayodhya, cuyo destino cambia cuando las intrigas palaciegas lo obligan a abandonar su hogar y marcharse al bosque junto a su esposa Sita y su hermano Lakshmana. La tragedia llega con el secuestro de Sita a manos de Ravana, el poderoso rey demoníaco de Lanka. A partir de ahí, la película despliega una aventura de proporciones épicas en la que se mezclan el honor, el sacrificio, la lealtad y la lucha entre el bien y el mal. Un relato mitológico que lleva siglos transmitiéndose de generación en generación y que aquí encuentra una forma de expresión visual muy particular.