Hay películas que envejecen como el vino, y otras que, desde su más tierna juventud, ya huelen a vinagre. DIAS REBELDES (1986), dirigida por Albert Magnoli, pertenece a esta segunda categoría con una convicción casi olímpica. Pretenciosa en sus intenciones, torpe en su ejecución y hueca hasta el tuétano, esta anomalía audiovisual se presenta como un drama deportivo, pero termina siendo una cinta de gimnasia acrobática que parece haber sido escrita por alguien que sólo ha leído las sinopsis de mejores películas del género.
Julie Lloyd (Janet Jones), una joven atleta de gimnasia, acepta ingresar en un nuevo club. Allí conoce a un Steve (Mitch Gaylord, medallista de oro olímpico en la vida real), un joven gimnasta que antes era una estrella del rugby. Entre ellos surge una gran amistad. Por otro lado se busca el equipo nacional de gimnasia para competir en las olimpiadas, y sólo seis hombres y seis mujeres formarán tal equipo. A partir de este momento, ambos entrenarán duramente para ocupar una plaza en los Juegos Olímpicos.















