sábado, 15 de octubre de 2016

Las dos caras de Julia (1978)

-Una adolescente llamada Julia (Lee Purcell) se traslada a vivir con la familia de una de sus primas, Raquel (Linda Blair) Sin embargo, la unidad familiar empieza a romperse a partir de la llegada de la nueva huésped, que muestra su lado más oscuro.

-Para empezar, decir que el aire de telefilm de los 70 ha hecho envejecer negativamente a la película, tanto en la fotografía como en el vestuario con esos pelazos cardados, colores que hacen dolor a los ojos, crea que el espectador rechace a primeras la historia, un guion que sin ser nada del otro mundo, cumple con sencillez, entretenimiento, que te deja satisfecho durante 100 minutos que dura, sin secuencias eternas (aunque diálogos de besugos hay unos cuantos) donde el mayor misterio es saber quién es Julia realmente.

-Desde un comienzo recuerda a otras historias que hemos podido ver como LA MANO QUE MECE LA CUNA (1992) o LA TUTORA (1990), películas con un personaje que comienza siendo una mosquita muerta, pero que poco a poco empiezan a ocurrir cosas extrañas a su alrededor, añadiendo también la metamorfosis psicológica. Julia empieza como la prima lejana que nunca ha salido de las montañas, callada pero que con la ayuda de su prima comienza a cambiar el vestuario y sus formas, adueñándose de todo lo que posee la otra.



-Las escenas  escalofriantes gustaran a los amantes del terror, hay que avisar que la hemoglobina no hará mucho acto de presencia, haciendo hincapié en el lado  del thriller y el misterio (todo gira en las putadas de Julia a Raquel) pero destacaría la escena de la equitación y el primer trozo del clímax final (con un susto que no me esperaba). En el lado negativo; las actuaciones descartando a Linda Blair y Lee Purcel, los demás actores son de baja estofa, el que interpreta el papel de hermano de Blair (por decir uno) es horrible. El otro punto es el segundo trozo del final, metiendo una persecución automovilística absurda, sin motivo que cae en el ridículo absoluto.


-En el reparto destacamos a Linda Blair, que salía de hacer la tardía secuela de EL EXORCISTA (1977) comenzaba sus primeros problemas con el alcohol y las drogas, metiéndose en lleno en la Serie B, pero ella esta aceptable en su papel de Raquel, la sufrida prima, pero quien se lleva la palma es Lee Purcel, ya que su transformación de mosquita muerta a (no lo pienso decir) está más que aceptable y no entra en el saco de la ridiculez.



-En definitiva y resumiendo: Largometraje que tendría que merecer ser más conocida dentro de la filmografía del director, una historia entretenida con sus dosis de tensión pero que el tiempo le ha jugado una mala pasada, incluso el desconocimiento.

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