miércoles, 10 de octubre de 2018

Climax (2018)


A mediados de los años noventa, veinte jóvenes bailarines de danza urbana que se habían reunido para unas jornadas de tres días de ensayos en un internado en desuso situado en el corazón de un bosque, hacen su último baile común y luego festejan una última fiesta de celebración alrededor de una gran fuente de sangría. Pronto, la atmósfera se vuelve eléctrica y una extraña locura los atrapará toda la noche. Les parece obvio que han sido drogados, pero no saben por quién o por qué.

Voy a ser claro: CLIMAX (2018) es una maravilla, tanto como si fuera una fiesta de baile a la que te han invitado como una película para ver en el cine. Representar a un grupo de bailarines que tienen una celebración que cae en un absoluto caos y que acaba siendo el equivalente a una experiencia con las drogas una vez finalice la película, que deja al espectador totalmente descolocado. Técnicamente impresionante como entretenida, CLIMAX puede ser la película más pura que haya hecho su director Gaspar Noé. Rara vez un “viaje” cinematográfico había sentado tan bien.


Un escenario que tiene una ubicación remota y de cuya exterior apenas veremos, CLIMAX se abre a mediados de los 90 donde un grupo de bailarines acaban de terminar de unos largos días de ensayo antes de su viaje a América. Con la excepción de una chica rusa y una alemana, esta última irónicamente aquí para escapar del escenario de las drogas en Berlín, todos los demás son franceses, lo que hace que el escenario se sienta como el país en miniatura. Esto se ve subrayado por la enorme bandera francesa que se cierne sobre el salón de baile y que mas de un bailarín piensa que es espeluznante.


Hay muchos personajes, y se funden unos con otros en las escenas iniciales que comienzan con una coreografía excepcional de una sola toma hasta que comienza el inicio de la fiesta. Para distinguirnos, nos presentan a estas personas a través de una audición rodada en VHS. Este es un movimiento inteligente, que elimina la necesidad de establecer largas escenas y nos sumerge rápidamente en la acción. A pesar de trabajar duro todo el día, la mayoría del grupo todavía está lleno de energía. Los observamos hablando gráficamente sobre con quién quieren tener relaciones sexuales y cómo quieren tener ese sexo. Parece que la película podría ser solo una orgía, donde parece que Noé quiera llevar su anterior película LOVE (2015) a un nivel completamente nuevo, pero, las cosas empiezan a ir muy mal una vez que se hace evidente que alguien introdujo LSD en la sangría.


Al principio, el drama que acompaña a la cámara en donde intentan adivinar quien introdujo el LSD en la bebida. Sin embargo, al igual que en una bacanal tradicional, los sonidos de los gritos son ahogados por los golpes de los tambores. CLIMAX tiene lugar durante la Edad de Oro de la música electrónica, presentando temas como "French Kiss" de Lil Louis, "Tainted Love" de Soft Cell y el icónico MARRS con “Pump Up The Volume. Noé sube el volumen de estas canciones y lo mantiene durante toda la película, siendo un personaje más de la historia.


El cine de Gaspar Noé es uno en su totalidad: quiere atacar a los sentidos del espectador. Esto se logra a través de sus tomas largas y fluidas. Tomadas desde arriba (en otra excelente coreografía), al revés (sobre todo en su parte final) y cerca del suelo, Noé obliga al espectador a someterse ante su elección. Es un estilo abrasivo, pero una vez que te acostumbras a él, se vuelve inmensamente placentero de ver, simula la sensación de un “viaje de drogas” y permite al espectador no solo imaginarse a sí mismo en la habitación, sino también imaginar cómo experimentarían el propio LSD.
Hay que decir que CLIMAX puede que no signifique mucho fuera de sí mismo, sin embargo, la película habla de los instintos más primarios de la naturaleza humana: reducir al hombre a sentimientos esenciales como la lujuria, la ira y, lo que es más importante, el ritmo. La danza funciona como una performance artística expresionista, que no habla tanto fuera de sí misma, sino que trabaja brillantemente en sus propios términos. Esto no hubiera funcionado sin haber elegido a los bailarines reales en el papel principal, que por cierto consiguen unas actuaciones totalmente convincentes.


En definitiva y resumiendo: Cada película de Gaspar Noé es un evento. CLIMAX puede que sea su película más “simple” y entretenida hasta la fecha. Si bien carece de la profundidad o la ambición de sus películas anteriores, es fácil de disfrutar e incluso contiene momentos de brutal valor cómico. Aunque llega a algunos lugares impactantes, carece de la violencia que le revuelve el estómago a los que vieron IRREVERSIBLE (2002) o las escenas gráficas de sexo de LOVE (2015), lo que hace que esta película sea bastante accesible. CLIMAX puede representar una gran noche que salió mal, pero es casi seguro que sea un elemento básico de las fiestas alrededor del mundo. Una película que una vez finalizada, té deja como si salieras de un club a las 5 de la mañana, confuso, mareado, pero totalmente complaciente.

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