En la vasta filmografía sobre el trágico hundimiento del Titanic, la película de 1958, "LA ÚLTIMA NOCHE DEL TITANIC" (1958), se alza como un sobrio y conmovedor homenaje a las víctimas de la catástrofe, una oda a la dignidad humana en la tragedia y un réquiem fílmico a la arrogancia humana. A diferencia de superproducciones posteriores que se centraron en romances ficticios y no aptos para gente con diabetes, este largometraje se sumerge en el corazón de la catástrofe, explorando la complejidad de la naturaleza humana frente a la adversidad y ofreciendo una visión panorámica de las distintas reacciones ante la inminencia de la muerte.
El novelista Eric Ambler adaptó el libro del historiador Walter Lord que relata minuciosamente la primera y última travesía del Titanic, el lujoso barco de pasajeros, que se hundió en las frías aguas del Atlántico Norte en abril de 1912

