En el interminable sembradío de slashers que Hollywood cultiva con precisión agrícola, CLOWN IN A CORNFIELD o como la han titulado aquí en España con el horrible COSECHA SANGRIENTA (2025) brota como una de esas plantas que prometen abundancia, pero germinan con desigual fortuna. Dirigida por Eli Craig —recordado por su gusto por la ironía sangrienta en TUCKER Y DALE CONTRA EL MAL — y coescrita con Carter Blanchard, la cinta adapta la novela juvenil de Adam Cesare con un tono que oscila entre la sátira sociopolítica y el homenaje nostálgico al cine de terror rural. Su monstruo: Frendo, un payaso corporativo que, tras décadas de olvido, regresa armado con un machete y una misión moralista. Su escenario: Kettle Springs, ese arquetipo del pueblo americano que sobrevive más por terquedad que por esperanza.
Quinn y su padre acaban de mudarse a la tranquila ciudad de Kettle Springs con la esperanza de empezar de cero. En su lugar, descubre una comunidad fracturada que ha atravesado tiempos difíciles tras el incendio de la preciada fábrica de sirope de maíz Baypen. Mientras los lugareños discuten entre sí y las tensiones se desbordan, una figura siniestra y sonriente emerge de los campos de maíz para limpiar el pueblo de sus cargas, víctima sangrienta a víctima. La verdadera diversión comienza cuando el payaso Frendo sale a jugar.
