Después de haber vivido un infierno, John Rambo (Sylvester
Stallone) se retira a su rancho familiar. Su descanso se ve
interrumpido por la desaparición de su ahijada tras cruzar la frontera con
México. El veterano emprende un peligroso viaje en su busca, enfrentándose a
uno de los carteles más despiadados de la zona. Así, descubre que, tras su
desaparición, hay oculta una red de trata de blancas. Con sed de venganza,
deberá cumplir una última misión desplegando de nuevo sus habilidades para el
combate.
Es cierto que hace ya unos años Stallone sintió
cierta curiosidad por protagonizar el remake de DEATH
WISH (2018) y que al final acabo
protagonizando Bruce Willis, si hubiera ocurrido en realidad no estaría
muy lejana de lo que nos ofrece RAMBO: LAST
BLOOD (2019). Un poco diferente al
resto de la saga, enfatiza una (muy) sangrienta venganza sobre la heroicidad, y
está demostrando ser la película que más está dividiendo a los fanáticos,
aunque ciertamente nos ofrece una “carnicería” de primer nivel que espera el
espectador, incluso si se limita solamente al tercer acto de la película.