viernes, 8 de junio de 2018

Ibiza (2018)


Una mujer junto a sus dos mejores amigas llegan a España para cerrar un gran negocio, pero en su lugar se ve inmersa en constantes fiestas salvajes y discotecas, donde se enamora de un dj de fama mundial y se da cuenta de que hay más en la vida aparte de su trabajo, que odia.

¿Recuerdas los lectores la película UNA NOCHE FUERA DE CONTROL (2017)? Aquella comedia donde una chica seria interpretada por Scarlett Johansson y un grupo de amigas pasaban una noche llena de locura y que se llevó muchos palos por parte de la crítica. Pues IBIZA (2018) convierte a la anteriormente mencionada en una obra maestra.


Por lo tanto todo lo que se muestra en la película es de un nivel bastante bajo, la trama es esencialmente una excusa para que estas tres mujeres pasen el rato, hagan bromas (sin gracia) se metan en algún problema (que siempre lleva al mismo punto: Nada)  y tal vez hagan un poco de crecimiento personal en el camino. La falta de contenido de IBIZA comienza a asomarse cuando en el primer acto que transcurre en Barcelona es un completo aburrimiento, con diálogos sin chispa y situaciones “random” (atención al momento en el club “Aurora”). Se puede comparar al de una película de vacaciones tipo Adam Sandler, solo que incluso las de Sandler consiguen hacerte sonreír.


Aparte de ello, los “chistes” son intermitentes y, finalmente son muy repetitivos. Las dos mejores amigas son personajes con un cliché personal, haciendo y diciendo el mismo tipo de cosas una y otra vez hasta el punto del suicidio (Una solo piensa en follar y la otra en hablar como un rapero). Harper es torpe y  tiene poca confianza en sí misma, por lo que el lector puede  adivinar cómo será su humor y su arco argumental. El problema es que la mayoría de las situaciones en las que se encuentran los personajes no son muy divertidas, locas o interesantes. Puede que la guionista pensara que un toque realista iría mejor a la película pero es un No rotundo.


La química entre los miembros del elenco es más que dudosa y con unos actores en el que ninguno realiza un buen papel, quizá sea por su horrible guion, pero es una lástima que teniendo a Jordi Molla no le hubieras dado el papel de narcotraficante en Barcelona. Simplemente el repetir situaciones una y otra vez no lleva a ningún lado (donde posiblemente 10 minutos de duración sea gente bailando temazos en la discoteca).


En definitiva y resumiendo: IBIZA es una comedia “road trip” que carece de trama, humor y propósito. Puede que en los primeros minutos creas que pueda ser entretenida, pero cuando ves que no añaden nada más al argumento se vuelve completamente agotadora. Los miembros del elenco no tienen química y las situaciones en las que se encuentran son demasiada estúpidas como para interesarnos. Al igual que muchas películas originales de Netflix, lo mejor es que sirva como ruido de fondo mientras ves el móvil o hablas con alguien que la esté viendo contigo. Una completa pérdida de tiempo.

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