viernes, 23 de noviembre de 2018

Malos Tiempos En El Royale (2018)


Siete desconocidos, cada uno con un secreto, se reúnen en el hotel El Royale, en el lago Tahoe, un sitio ruinoso con un oscuro pasado. En el transcurso de una fatídica noche, todos tendrán una última oportunidad de redención ... antes de que todo se vaya al infierno.

MALOS TIEMPOS EN EL ROYALE (2018) puede ser los últimos cartuchos de la productora 20th Century Fox y que puede que nos arrepintamos de la próxima fusión que va a tener con Disney (siempre según los rumores) ya que es muy poco probable que la fusión de géneros con calificación para NRM18 pase la estricta vigilancia de los productos de Disney. La segunda película de Drew Goddard como director, es un trabajo profundamente idiosincrásico, un “noir” de gran estilo y épica que coquetea con el género y una historia sobre vida real que se suma al tipo de película que simplemente no se hacen tantas (como debería de ser).


Si bien cuenta con un reparto estelar, sin contar a los actores como Nick Offerman y Shea Whigham que aparecen pequeños papeles, MALOS TIEMPOS EN EL ROYALE es un vehículo estrella para Jeff Bridges y la recién llegada Cynthia Erivo. Bridges tiene una gran parte como un sacerdote que llega a El Royale por razones misteriosas y no parece que se ajuste mucho a su alzacuellos. Sin revelar demasiado, tiene un pasado oscuro que está a punto de alcanzarlo en esta fatídica noche, atrayendo a la persona más cercana que es una cantante de Soul interpretada por Erivo. En cuanto al resto, casi todo el mundo realiza un buen papel, con Dakota Johnson como una mujer “a la carrera”, mientras que Jon Hamm es un vendedor de aspiradoras bastante sospechoso con su aspecto. ¿Quieres apostar que está escondiendo algo?.


Al final, todo termina en órbita alrededor de Chris Hemsworth como una figura al estilo de Charles Manson, que acaba en el hotel para causar estragos. Hemsworth es hábilmente elegido el papel que mejor puede estar en pantalla, pero extrañamente muchas escenas hacia el final son robadas por Lewis Pullman (hijo de Bill) como un empleado nervioso del hotel que, como sigue diciendo a un tal vez el sacerdote de Bridges, se quiere confesar por hacer cosas malas…


Mientras tanto, la película tiene una división de 80/20 aproximadamente, con el 80% de los cuales es una fascinante montaña rusa a través de revelaciones en el guion, un diálogo de gran nitidez entregado con una precisión sabrosa y una base de melodías de R&B que van acorde a las escenas que nos ofrece Goddard y se puede utilizar MALOS TIEMPOS EN EL ROYALE para enseñar a editar en escuelas de cine durante décadas. Y no estoy exagerando cuando te digo que “EL ROYALE” es el pariente más cercano a la PULP FICTION (1994) de Quentin Tarantino que he visto ver desde hace bastante tiempo en pantalla. Se podría decir que MALOS TIEMPOS EN EL ROYALE es la mejor película de Tarantino que Quentin nunca dirigió.


Ese último 20%, el acto final, no es tan decepcionante, pero si baja un poco el nivel de la película. Y sí, gran parte de esto se puede atribuir a un exceso de metraje que no hace más que estirar un poco el clímax final. Aun así, para cuando llegamos a ese final, ya estamos contentos de los buenos personajes, el entorno inusual, las sorpresas sinuosas y las actuaciones exquisitas (vuelvo a repetir los nombres de Bridges y Erivo, que son ambos cautivadores).


En definitiva y resumiendo: MALOS TIEMPOS EN EL ROYALE no es apta para ese publico que no esta acostumbrado a un solo escenario y grandes líneas de diálogos, pero quien acepte  este tipo de películas, sin duda va a ser una grata sorpresa para esta recta final de año.

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