THOR: LOVE AND THUNDER es una película de Marvel que no tiene nada de
especial. A pesar de que Thor sigue involucrado mientras otros compañeros han
desaparecido ya del UCM, y tiene el regreso de Natalie Portman en
su papel de Dra. Jane Foster, después de nueve años de su participación en THOR: EL MUNDO OSCURO (2013)
y casi renegando de su participación, vuelve para convertirse en algo que en
los comics ha sucedido (que yo no esperaba), uniéndose a ese grupo de superheroínas
del UCM que últimamente no para de sumar afiliadas.
El Dios del Trueno (Chris Hemsworth) emprende un viaje que no se parece en nada a lo que se ha enfrentado hasta ahora: una búsqueda de la paz interior. Pero el retiro de Thor se ve interrumpido por un asesino galáctico conocido como Gorr el Carnicero de Dioses (Christian Bale), que busca la extinción de los dioses. Para hacer frente a la amenaza, Thor solicita la ayuda del Rey Valkiria (Tessa Thompson), de Korg (Taika Waititi) y de su ex novia Jane Foster (Natalie Portman).

