En 1996, la estrella belga Jean-Claude Van Damme
estaba en el apogeo de su popularidad después de varios grandes éxitos en la
taquilla mundial. Van Damme, cada vez más confiado en su estilo,
tenía la ambición de ponerse detrás de la cámara y así firmar una obra que
sintetizaba todas sus producciones anteriores. Para ello, recicla un antiguo guion
escrito por Frank Dux (la persona en la cual se basó CONTACTO SANGRIENTO) y que también dio lugar a una
demanda, porque el no estaba inicialmente acreditado en los créditos, y logra el
presupuesto de treinta millones de dólares gracias al productor Moshe
Diamant que ya estuvo detrás de varias películas del actor, como por
ejemplo DOBLE IMPACTO (1991).
Van Damme es Chris Dubois, un delincuente callejero que, huyendo de la policía, acaba en una remota ciudad perdida del Tíbet, secuestrado y vendido como esclavo a unos piratas.
