miércoles, 27 de abril de 2016

La ley de Murphy (1986)

-En la productora Cannon si hubo un icono de acción (respetando a Chuck Norris) fue el inexpresivo y encasillado Charles Bronson que participo en 8 películas de la compañía. Dejando fuera a la saga “Yo soy la Justica” de la que hubo 5 entregas, Bronson también protagonizo otros largometrajes, como el que voy a comentar titulado LA LEY DE MURPHY, donde empuñara su pistola en busca de justica (que raro).

-Jack Murphy es un detective que se ve incriminado en el asesinato de su ex mujer y de su pareja, pero el autor del crimen es un psicópata, al que encerró diez años antes. Acaba de salir de la cárcel y quiere vengarse.


-Dirigida por J. Lee Thompson, en su enésima colaboración con el actor, ambos trabajaron en nueve películas, no llega un productor de la Cannon dentro de lo que solía ofrecer, acción de baja calidad con un guion que acaba perdiéndose entre tanta explosión y tiro. En este caso para hacer algo diferente con el actor, LA LEY DE MURPHY es una “buddy movie” donde tendrá que hacer pareja con una ratera joven y malhablada (donde el humor se basa en ver cuantos insultos puede llegar a decir en un minuto) mientras tratan de descubrir quien incrimino al protagonista, mientras escapan de la policía, la mafia y la propia asesina.


-Aquí llega el primer problema, debido a un guion que intenta abarcar demasiadas situaciones con una sobresaturación de personajes, lo que lleva a unas secuencias demasiadas estiradas (para llegar a sus 90 minutos) en un clímax final donde aparece todo dios, aunque Bronson acaba imponiendo su ley (la de Jack Murphy que es no le jodas).



-Pero si por algo se le conoce a la Cannon es por sus señas de identidad y en LA LEY DE MURPHY están todas: Ironía, tacos, tiros por allí, explosiones por allá, tías desnudas, protagonista alcohólico y machista, aparte del debut de una actriz como Kathleen Willhoite, en su papel de compañera de tropelías, donde el guion pasa del odio al amor entre el dúo protagonista como mejor le conviene.

-En el reparto tenemos a Bronson que se le nota un poco cansado de estar encasillado en el mismo tipo de personaje, soltando frases lapidarias (algunas con chispa),la antes mencionada Willhoite que para ser su primer papel, lo hace tan mal y sobreactúa tanto que después pasaría a ser una secundaria y a pequeños papeles en series de TV, donde solo se salva Carrie Snodgress como la psicópata Joan Freeman,que con su actuación consigue acojonar y donde sus escenas (que parecen salidas de un slasher) son lo mejor.


-En definitiva y resumiendo: Película típica de la Cannon, pero que la balanza se inclina por el suspenso, debido a su desastroso guion y unos actores sin estado de gracia, pero a quien le guste ver disparos y tacos, posiblemente le acabe pareciendo una película entretenida. No hay que decir que para mí es de lo peor que ha hecho Charles Bronson.


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