sábado, 23 de diciembre de 2017

Bright (2017)

Ambientada en un presente alternativo donde los seres humanos, orcos, duendes y hadas han convivido desde el inicio de los tiempos, dos policías con perfiles muy distintos patrullan juntos. Uno es el humano Ward (Will Smith), y el otro el orco Jakoby (Joel Edgerton). Ambos inician una guardia nocturna que cambiará el futuro y el mundo que conocen.

BRIGHT (2017) del director David Ayer no es tan inteligente como cree que es, en un nivel temático, pero es un thriller decente de policías ambientado en un mundo fascinante que vale la pena ver después de comer (o cenar).


Los cuentos de hadas a menudo evocan imágenes de mundos elegantes y limpios, poblados por caballeros montados a caballo y monstruos que viven en cuevas. Es una idea que esta ya bastante usada en el mundo del cine, pero ahora ha llegado el momento de que esos mitos se “estrellen” con la realidad para ver cómo viven los orcos, elfos, humanos y otros seres en el mundo real. Ese es el universo creado por David Ayer, y aunque el producto cuidado con mino por parte de Netflix impresiona en un nivel técnico de suspense policial, su subtexto más profundo es increíblemente torpe y no logra traer nada nuevo o interesante a una conversación profundamente política sobre policías y raza.

Estructuralmente hablando, BRIGHT  es como una combinación de la propia película de David Ayer titulada SIN TREGUA (2012) con unas leves gotas de THE WARRIORS (1979) dirigida por Walter Hill, y esa misión para mantenerse vivo en el transcurso de una noche es donde la historia funciona mejor. Hay una tensión adecuada y una gran acción aquí (con alguna persecución automovilística resultona)  pero el guion a menudo traiciona a sus elementos más fuertes con algunas observaciones (obvias y tontas) sobre las relaciones de la policía con las comunidades minoritarias. Desde el momento en donde el personaje de Will Smith, pronuncia la frase "las vidas de hadas no importan hoy", antes de matar a una criatura parecida a una hada/duende en el porche de su casa, queda muy claro que la sutilidad se pierde en una película como BRIGHT.


Lo mejor que se puede decir sobre BRIGHT es que presenta al público a un mundo que está absolutamente listo para ser explorado. La combinación de Tolkien con el estilo sombrío y violento de David Ayer, crea un ecosistema fascinante, y está claro que hay grandes historias que se pueden contar en este universo. El guionista Max Landis incluso se ha referido a BRIGHT como su propio “STAR WARS” (y donde queda claro que Landis como guionista, es un creído total) lo que tiene sentido cuando lo vemos como un mundo en constante expansión que tiene el potencial de contar historias fuera de los dos personajes principales en esta película.


El problema es que este mundo ricamente construido a menudo se produce en relación de los personajes. Aunque Joel Edgerton hace un trabajo fantástico actuando como Jakoby a través de su maquillaje de orco (es lo mejor de la película), Will Smith está más o menos en piloto automático, haciendo lo que todo el mundo espera de Will Smith en una película de acción. De hecho, si el nombre "Ward" no estuviera impreso directamente en el uniforme del personaje de Smith, hubiéramos supuesto que estábamos viendo todavía al  Floyd Lawton de ESCUADRON SUICIDA (2016).


El tema de los personajes secundarios poco (o nada) desarrollados se vuelve aún más pronunciado cuando vemos el elenco que acompaña a los dos actores protagonistas en la películas. Noomi Rapace ofrece una actuación físicamente impresionante y atlética como Leilah, pero no hay nada en su personalidad que sea ni remotamente interesante. Ella es simplemente una  villana que quiere adquirir X para poder hacer Y Lucy Fry tampoco es particularmente interesante como Tikka, y que me recuerda muchísimo a  Leeloo de Milla Jovovich de EL QUINTO ELEMENTO (1997).Para salvar un poco más la película, David Ayer continúa demostrando que sabe cómo presentar al público una visión descarnada y visceral de la vida urbana cuando no tiene restricciones monetarias por parte del estudio. Sus secuencias de acción son violentas, y hay algunas peleas verdaderamente emocionantes, que vale la pena ver durante el metraje de BRIGHT.Cuando las balas comienzan a volar, estoy casi seguro que los aficionados a las películas de acción se divertirán, pero durante el tiempo de inactividad entre esas secuencias puede convertirse en un verdadero problema de ritmo después de un tiempo (llegando a poder cansar al espectador).


Así que, al final, la conclusión principal de BRIGHT es el hecho de que es una mezcla de sentimientos encontrados. David Ayer ha creado grandes secuencias de acción, y hay un argumento para afirmar que esta tendría que haber sido el camino que tendría que haber llevado ESCUADRON SUICIDA. Más allá de eso, el mundo creado por Max Landis se siente como un refrescante cambio de ritmo para el espectador cansado de mundos de superhéroes o galaxias muy, muy lejanas. Por otro lado, todas esas cosas buenas en última instancia se sienten “cortas”, por una historia predecible y que se basa en las coincidencias básicamente.

En definitiva y resumiendo: BRIGHT funciona cuando hay acción, pero su guion en cuando esas escenas acaban, es estúpido y lleno de diálogos sin chispa alguna, aparte de una galería de secundarios que no están aprovechados (con Noomi Rapace y Edgar Ramirez llenos de filtros del Instagram). Netflix ya ha anunciado planes para avanzar con una secuela (bastante fe tienen)  por lo que nuestra esperanza de que una historia más imaginativa puede ayudar a elevar este interesante universo a las alturas menos formulistas e idiotas de las que se merece.

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