domingo, 7 de enero de 2018

Molly´s Game (2017)

Se centra en la vida de Molly Bloom (Jessica Chanstain) una esquiadora de talla mundial que llegó a ser millonaria antes de los 21. Tras perderse los Juego Olímpicos, Molly se fue a vivir a Los Ángeles donde incluso trabajó de camarera. Gracias a sus dotes empresariales, la joven acabó ganando millones de dólares con el mundo del póker antes de que el FBI la investigara.

Aaron Sorkin , quien hace su debut como director de largometrajes después de una larga carrera como uno de los guionistas más populares, convierte MOLLY´S GAME (2017) en una historia sofisticada y entretenida. Conocido por su talento para el diálogo (Con un dialogo entre personajes director y rápido) es ideal para esta historia, por lo que es “familiar cercana” de sus dos guiones más recientes en la pantalla grande con LA RED SOCIAL (2010) y  STEVE JOBS (2015) con una diferencia clave. Molly Bloom, a diferencia de las versiones cinematográficas de Mark Zuckerberg y Steve Jobs, es una heroína completamente agradable con una moralidad humana.


Los problemas legales de Molly no son un spoiler, son una presentación, mostrando la leve sorpresa de Molly, en que el FBI quiere enviarla a la cárcel, dos años después de su último juego organizado y después de la publicación de su libro de memorias, en que revela importantes nombres vinculados a su imperio del póker. La historia directa de MOLLY´S GAME trata sobre la relación incómoda entre Molly y Charlie (Idris Elba)  una hábil abogada que no está segura de querer acercarse al nido de víboras de su problemática cliente.


MOLLY´S GAME  explora los esfuerzos de la mujer titular para establecerse como una poderosa “empresaria”  y vemos su desarrollo desde que se va a vivir a L.A y poco a poco va escalando posiciones hasta crear las partidas de póker más caras del lugar. Mientras que Sorkin adora crear personajes definidos, explorar idiosincrasias y miedos, realmente se enorgullece de mostrar el campo de batalla del póker, presentando a los combatientes semanales, incluido el jugador X (Michael Cera), un actor de Hollywood presumido y vengativo que vive para vencer a quien lo desafía, provocando una conexión con Molly que no está completamente segura de querer. Los entusiastas de este juego de cartas seguramente sacarán más provecho de las secuencias de póker en MOLLY´S GAME  que atraviesa faroles y jugadas maestras (con una escena en una partida que es completamente alucinante).


MOLLY´S GAME dura 140 minutos, y se siente de vez en cuando ese metraje con algún altibajo, pero el increíble foco de atención de Molly la convierte en la reina del espectáculo y es hipnótico ver a Chastain cobrar vida en el papel, haciendo suyo por completo el personaje, desde la “princesa de la mafia” vestida elegantemente hasta sus problemas más incomodos (incluyendo un creciente hábito de drogas para silenciar la ansiedad de Molly). El elenco es excepcional (Cera nunca ha sido mejor, y Elba se redime a sí mismo después de algunas malas películas en el 2017), y la emoción de la película es verlos verbalmente entrenar, manejando el rápido diálogo de Sorkin con la facilidad de un malabarista. Sorkin vuelve a su “ablandamiento” de STEVE JOBS  al meter en MOLLY´S GAME una historia sobre los problemas entre ella y su padre, quizá el aspecto más negativo de la película (esos minutos en Central Park están metidos con calzador y son innecesarios).


En definitiva y resumiendo: Aunque no estoy seguro de que MOLLY'S GAME entre  a ser una de las candidatas importantes para la temporada de premios cinematográficos, está suficientemente claro que Jessica Chastain merece una nominación por su increíble papel, aparta de ser  una historia convincente y bien contada. Es un drama inteligente para adultos (lo que no está al alcance de todo espectador) y que merece un visionado si o sí.

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