domingo, 28 de abril de 2019

Terrores Nocturnos: Candyman (1992)


En la Universidad de Chicago, la estudiante Helen Lyle (Virginia Madsen) investiga la leyenda que rodea a Candyman (Tony Todd) un fantasma con un gancho en vez de mano que aparece cada vez que su nombre se pronuncia cinco veces ante un espejo. A propósito de la investigación de Helen, un profesor explica la base histórica de la leyenda y las supersticiones que la rodean: al parecer, Candyman es el espíritu vengativo de un esclavo que fue mutilado por una chusma enloquecida que lo acusó de violar a una mujer blanca. Cuando Helen se decide a repetir el nombre de Candyman cinco veces, pone en movimiento una serie de inevitables hechos sobrenaturales, que culminan en matanzas espantosas en las que ella misma es quien sostiene el arma del crimen.

Hay ciertas cosas que me encantan del siempre ingenioso escritor Clive Barker y sus historias. Me encanta la forma en que toma ciertos conceptos del cliché (en este caso, la idea de una leyenda urbana) y luego se convierte en algo completamente diferente. Ese es el lado sorprendente de la película CANDYMAN (1992) toma la idea de una leyenda urbana y luego te “folla” la mente con esa historia.


Aunque algunas personas critican esta película slasher/sobrenatural de principios de los 90, me parece que está masivamente subestimado. Hay tantos aspectos pequeños que hacen que esta película sea interesante para mí. En primer lugar, aunque hay algunos límites en los momentos más importantes, creo que esto juega en el papel de los temores que puede tener el ser humano. Lo cual me funciona muy bien. Ya sea que actúen por parte de cualquier persona (en particular, Virginia Madsen como la protagonista) o simplemente el score utilizado durante la película. CANDYMAN no juega sobre seguro con tanta frecuencia y se beneficia de ello. En segundo lugar, el hecho de que parte de esta película sea del año 1992 podría dañar su reputación para algunos (debido al estilo y sobre todo el vestuario de la época) pero por alguna razón, me gusta el hecho de que esta película se sienta “vintage” y funcione por sus conceptos.


Sin duda tengo que incluir en esta crítica una mención del actor Tony Todd como el propio Candyman. Las películas de Clive Barker siempre han tenido interesantes "villanos" porque, en cierto sentido, no son realmente villanos, ya que los protagonistas tienden a provocarlos en su “oficio”. Por supuesto, todos recuerdan a Pinhead de la saga HELLRAISER como uno de los villanos icónicos del terror. Pero me gustaría argumentar que Candyman también podría aparecer fácilmente en esa lista. Construido sobre un concepto similar al de Freddy Krueger, Candyman solo vive a través del miedo y los rumores de su existencia, por lo que cuando el personaje de Madsen amenaza que él tome medidas para conservar y castigar a quienes lo amenazan.


Por no hablar de la voz que tiene Tony Todd (indispensable verla en V.O), la mano apuntada con un garfio lleno de sangre, y el abrigo de piel que esconde una colmena de abejas en su pecho, el diseño de Candyman es francamente terrorífico (en el mejor de los sentidos). Así que para cuando aparece en la película (aproximadamente a la mitad del metraje), su leyenda está construida y el espectador no está seguro de lo que va a hacer, y la incertidumbre también es terrorífica. La actuación impresionante y sutil de Todd donde no está seguro de sus motivos, a pesar de lo que dice, pero sabemos que están ahí.


En definitiva y resumiendo: Creo que la combinación de la historia de Barker, las decisiones del director Bernard Rose como director (con sus espectaculares tomas cenitales), y la actuación sutil de la actriz principal y ese villano, hacen que CANDYMAN sea una necesidad y una oportunidad para cualquier fanático del horror de que sea descubierta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario