Judah And The Black Messiah (2021)

 

JUDAS AND THE BLACK MESSIAH (2021) del director Shaka King funciona en muchos niveles. Es una película con un mensaje profundamente arraigado en la opresión racial. Funciona como un drama biográfico reflexivo sobre dos figuras controvertidas. Funciona como un thriller del “gato y el ratón”, incluso como un drama criminal finamente elaborado. Sin embargo, lo más sorprendente es la forma en que King cambia el guion de Will Berson (basado en una obra) para ofrecer a los espectadores una película que se siente notablemente del momento en el que vivimos con los los problemas y temas que está teniendo la población en estos momentos.

William O'Neal (Lakeith Stanfield), un delincuente de poca monta es reclutado por el FBI para infiltrarse en las “Panteras Negras”, para que pueda acercarse al carismático jefe de la zona de Illinois, Fred Hampton (Daniel Kaluuya).

Lo que hace que JUDAS AND THE BLACK MESSIAH sea tan convincente como largometraje es que es un tipo de historia que muchos no están dispuestos a admitir: es una tragedia, y una americana (y ya sabemos cómo es cierta parte de la población) además, sin trampa para meter un drama cuando no hay motivo. Bajo la dirección de Shaka King, junto con el guion estrechamente estructurado de Berson, cada escena tiene temas profundamente arraigados de opresión racial y desesperación socioeconómica. Esas escenas se apilan una encima de la otra, y cada una se vuelve más apasionante que la siguiente hasta que la película alcanza un punto de ebullición febril para los espectadores.



Por supuesto, las actuaciones son extraordinarias: los actores están a la altura de la importante tarea de humanizar a los involucrados, sobre quienes mucha gente común solo ha leído. Daniel Kaluuya realiza una gran actuación, ya que lleva a la pantalla el carisma palpable de un hombre que supo convertir al público con sus propias palabras. Dominique Fishback tiene una actuación feroz como activista y el interés amoroso de Hampton. Ella le da vida a un personaje que podría haber tenido un papel desechable, pero en cambio se convierte en algo completamente fascinante y sobre todo humano.



Luego está Lakeith Stanfield, quien desempeña el papel con más matices. Desde que lo vi en la sorprendente PERDONA QUE TE MOLESTE (2018) y su pequeño papel en DEJAME SALIR (2017) ningún otro actor ha interpretado papeles tan variados como él y donde te olvidas de que estás viendo a un actor en una pantalla. Ese es el mayor cumplido que puede hacerle a un actor, y es hora de que el resto del mundo comience a darle al Sr. Stanfield lo que le corresponde.



JUDAH AND THE BLACK MESSIAH se mueve con tanta cohesión que se tiene la sensación de películas de género como DONNIE BRASCO (1997), con el elemento adicional de ser tan oportunas que nos damos cuenta de lo poco que ha cambiado en lo que respecta a las relaciones raciales y los establecimientos gubernamentales modernos. Se podría argumentar que la película puede ser unilateral y que no nos da una visión tridimensional completa de la mayoría de sus personajes (además del personaje de O'Neal interpretado por Stanfield), pero no estoy de acuerdo si esa va a ser una opinión negativa. Nadie se está disculpando por la violencia que tuvo lugar, pero ahora se puede comprender la mentalidad y la angustia detrás de las acciones de opresión perpetradas por estos hombres y mujeres.



En definitiva y resumiendo: JUDAH AND THE BLACK MESSIAH es una poderosa tragedia americana, además siendo una dramatización bastante épica, con la atención de King a los detalles de la época y el elenco que esta impresionante. Es curioso las pocas películas sobre los “panteras negras” que se han realizado, pero sin duda JUDAH AND THE BLACK MESSIAH es un drama que te obliga a mirar, escuchar y pensar en aspectos que parece que cierta parte de la población quiere hacer callar y mirar hacia otro lado, aspectos que sin duda siguen pasando (por desgracia) hoy en día. Sin duda una de las primeras grandes películas de este 2021.