El cine de género vive de los cruces improbables, de esas combinaciones que suenan descabelladas en el papel y fascinantes en la pantalla. TORNADO (2025), dirigida por John Maclean, se atreve con una de las más audaces: mezclar el western con el cine de samuráis en pleno siglo XVIII en Gran Bretaña. La idea tiene la textura de un sueño febril —Kurosawa entre ovejas y whisky—, pero su ejecución, aunque visualmente bella, se dispersa en un torbellino de intenciones que nunca aterrizan.
Ambientada en el agreste paisaje de la Gran Bretaña de 1790. Tornado, una joven y decidida japonesa, se ve envuelta en una peligrosa situación cuando ella y el espectáculo ambulante de marionetas samurái de su padre se cruzan con una banda de despiadados criminales liderada por Sugarman y su ambicioso hijo Little Sugar. En un intento por crearse una nueva vida, Tornado aprovecha la oportunidad para tomar cartas en el asunto y robar el oro de su atraco más reciente.
