La muerte es un tema que siempre ha estado presente en el
mundo del cine. Es algo que nos afecta a todos, pero mucha gente prefiere no
hablar de ello. El fin de la vida llegara, pero intentamos pensarlo lo menos
posible. Y por eso tenemos películas. Los personajes mueren todo el tiempo, a
veces por razones naturales, a veces con un poco de énfasis (y no hablemos del género
de terror). Este tema puede ser un entretenimiento o una ocasión para decir
cosas particularmente profundas. O lo que los guionistas piensan que es
profundo. Había unos cuantos en ¿CONOCES A JOE BLACK?
(1998), cuatro de ellos para ser exactos. Probablemente todos
contribuyeron al hecho de que el guion se volviera tan extenso, porque el
largometraje dura tres horas (una decisión arriesgada) y que el género del
drama confirma una vieja intuición: la amplitud no es lo mismo que la
profundidad.
William Parrish (Anthony Hopkins), es un poderoso magnate cuya vida se ve alterada por la llegada de un enigmático joven llamado Joe Black (Brad Pitt) que se enamora de su hija Susan (Claire Forlani). Joe es, en realidad, la personificación de la muerte, con una misión que cumplir en dicho hogar...
