miércoles, 25 de julio de 2018

The Devil and Father Amorth (2017)


William Friedkin, director de "El exorcista", sigue a un anciano sacerdote de 91 años a un pequeño pueblo italiano donde practica exorcismos reales a una mujer.

El mal es tan poderoso como la creencia que le presta uno mismo. Es decir, incluso pensar acerca de las fuerzas de la oscuridad es un imán interesante para el espectador. THE DEVIL AND FATHER AMORTH (2017) curioso pero desigual nuevo documental de William Friedkin que investiga seriamente la cuestión de si el poder religioso en los  exorcismos realmente funciona para librar la posesión del mal, o si, por el poder de la sugestión, pueden infligir inadvertidamente más daño que bien. Se plantean más preguntas que respuestas dadas al respecto, todas las cuales giran en torno a la pieza central en sus 68 minutos de metraje, un exorcismo en la vida real, anticlimático pero sin embargo fascinante, realizado sobre una mujer italiana poseída por demonios. Vale la pena juzgar la veracidad del evento por sí mismo, incluso si no es ni remotamente  como en EL EXORCISTA (1973) de Friedkin, posiblemente la película de terror más grande que se haya hecho. Ya sea por un intento caprichoso de sacar provecho de lo que lo hizo tan famoso hace cuatro décadas, o por una especie de obligación comprensiva que produjo su éxito. De cualquier forma que veas THE DEVIL AND FATHER AMORTH es un documental realizado por un viejo maestro del cine.


Antes de presenciar el exorcismo real, recibimos un poco de historia contextual. Gabriel Amorth, un católico devoto de 91 años, ha sido el principal exorcista de la Diócesis Romana desde la década de 1990. Habiendo realizado innumerables exorcismos, Amorth es reconocido como la autoridad absoluta en el asunto. Se nos dan algunos testimonios sobre el poder de su oración, ya que un hombre y su hermana, una vez apoderada de demonios, buscaron la ayuda del Padre muchos años antes. El padre Amorth  realizo exorcismos a la mujer y la mujer salió de eso. Algunos no son tan afortunados sin embargo. Si una posesión termina, podría volver a atacar en cualquier momento, sin previo aviso. A veces, estos ataques violentos se sienten a diario, mientras que otros se pueden extender a lo largo de muchas semanas o meses. La clave que la película finalmente plantea es ¿Cuánto más piensas acerca de estas cosas, mayor es la credibilidad que le das, y más lo invitas a tu mente, cuerpo y alma?.


En cuanto al exorcismo real, según admite Friedkin, no es nada de lo que hemos visto en las películas. Con permiso concedido para filmar con una sola cámara, sin técnicos ni iluminación adecuada, Friedkin entra en una habitación con el padre Amorth, donde se encuentra Cristina y una gran cantidad de miembros de su familia. Se sienta en una silla, necesitando hasta cuatro hombres adultos para agarrarla. Claramente no pienso desvelar lo que ocurre una vez el padre Amorth comienza a rezar, pero es fascinante de ver sin duda alguna, incluso si es “light” comparado con la representación horriblemente exagerada que se ve en la películas de exorcismos. Realmente es aterrador y es curiosos ver un exorcismo real y genuino.


Después de las secuelas del ritual, Friedkin insiste en encontrar las opiniones entre espiritismo o psicología. Entrevista a reconocidos neurocirujanos y doctores en psiquiatría para determinar si consideran que lo que Cristina puede ser tratado con medicamentos. Por otro lado, Friedkin comparte las opiniones de otros  sacerdotes y arzobispos para evaluar si la oración de intervención es o no la respuesta. Las respuestas varían y a veces son interesantes, con la conclusión subyacente de que, dependiendo de lo religiosamente rodeado que pueda estar tu vida, si crees en el diablo, eres más susceptible a su maldad que si fuera totalmente ateo. Aunque como mi opinión creo que lejos de la religión puede ser la mejor manera de no caer en este tipo de problemas.


En definitiva y resumiendo: La pregunta más importante es, ¿por qué ahora? ¿Por qué más de 40 años después de asustar a los millones de cinéfilos con EL EXORCISTA, ahora es el momento de volver a abordar un tema tan difícil? Friedkin lamenta cómo, a pesar de haber hecho quizás la película más aterradora de todos los tiempos, nunca presenció un verdadero exorcismo antes de hacer la película. O hasta ahora, como es el caso. Me da la sensación de que Friedkin no puede evitar sentirse culpable culturalmente por imponer ese tema en el mundo en 1973.Siendo un hombre de 82 años, reflexionando sobre la vida, la muerte, el bien, el mal y cómo la propia experiencia existencial puede explicar esto. Es una intención bastante noble, a pesar de que contrarresta todo lo que el espectador cree que va ver, creando una pequeña decepción al no ser como EL EXORCISTA pero vale totalmente la pena verla. Al fin de al cabo es la atracción filosófica entre la ciencia y la religión donde se encuentra el diablo de cada una de las personas.

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