martes, 9 de abril de 2019

We Die Young (2019)


Lucas (Elijah Rodriguez) es un adolescente de 14 años al que la vida de pandillero ha seducido en la ciudad de Washington D.C. Pese a ello, tiene claro que hará todo lo posible por evitar que su hermano de 10 años siga sus mismos pasos. Cuando un veterano de la guerra de Afganistán (Jean-Claude Van Damme) llega a su barrio, Lucas encuentra una oportunidad única para que éste se convierta en el tutor de su joven hermano.

Una parte de mí se pierde todavía en los días en los que ibas a un videoclub y podías ver a Jean-Claude Van Damme en una portada de VHS y saber exactamente qué tipo de película ibas a alquilar. Por ejemplo, la portada de LIBERTAD PARA MORIR (1990) lo tiene todo. Pantalones altos, camisa demasiado ajustada, incluso en la clásica postura de “se avecina una patada giratoria”. Ahora miras la portada de su última película WE DIE YOUNG (2019) en comparación, y todo es un poco extraño. No se puede culpar a Jean-Claude por envejecer, pero hace mucho que llegó a esa etapa extraña de su carrera en la que se está convirtiendo en un actor de “directo a DVD” y está experimentando con estilos poco convencionales y serios. Aquí interpreta a Daniel, un exmarine adicto que, para empezar, no tiene mucho que ver en la película y no tiene mucho que hacer más allá de pegar algún que otro puñetazo cuando toca.


La nueva película del coescritor y director Lior Geller no es mala, supongo; es superficialmente relevante, políticamente hablando, y se revuelve de manera competente a través de los ritmos esperados en los géneros de gángsters, apoyándose tanto en los clichés y estereotipos que casi esperas que todo se derrumbe. Pero Van Damme es discreto y solo hace que observar lo que ocurre a su alrededor (también decir que su personaje no habla) y el villano que parece salido de una serie de dibujos animados, Rincón (David Castañeda), roba todas las escenas en las que se encuentra. Supongo que es lo apropiado para una figura de jefe tatuado de una pandilla Latinoamericana.


WE DIE YOUNG no es tan atroz como otras películas directas a DVD del actor, pero corre el riesgo de sensacionalizar toda la terrible experiencia, especialmente porque la película comienza con su "héroe" adolescente, Lucas (Elijah Rodriguez), que ofrece a la audiencia un recorrido narrado de su vecindario de Washington DC, diciendo que en solo 20 minutos en bicicleta puede pasar del terrible barrio donde vive a La Casa Blanca (en una crítica a la política que no lleva a absolutamente nada).


Geller adopta un enfoque tan relajado para todo lo que filma en WE DIE YOUNG que no puede realmente reunir las energías necesario para para tratar cualquier tema, excepto quizás un cliché tras otro. Daniel tiene flashbacks a Afganistán; Lucas tiene un hermano menor a quien está tratando de proteger del estilo de vida de los gángsters; Rincon cita a Shakespeare; y hay palizas filmadas a cámara lenta a ritmo de triste ranchera. Se puede decir que la película tiene todos los elementos para realizar una buena historia, lo que ocurre que en ningún momento llegas a conectar realmente con ella.


En definitiva y resumiendo: Admiro lo que WE DIE YOUNG estaba tratando de hacer, a pesar de que casi nunca lo logra, y admiro el compromiso de los actores con la película (a pesar de que más de uno pensara ¿Qué hago yo aquí?). Pero todo es simple que si te rindes como espectador al menos puedes disfrutar de algún momento de Jean-Claude Van Damme, aunque sea en una muy pequeña escala.

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