La llamada de lo salvaje (2020)


Cuenta la historia de Buck, un perro bonachón cuya vida cambia de la noche a la mañana cuando es secuestrado de California y vendido en los exóticos parajes de Alaska durante la Fiebre del Oro a finales del s. XIX. Como novato de un grupo de perros de trineo (y posteriormente su líder), Buck experimenta una aventura que jamás olvidará, encontrando su lugar en el mundo y convirtiéndose así en su propio amo.

Al final de esta crítica para la nueva versión de LA LLAMADA DE LO SALVAJE (2020), es muy posible que suene tan viejo y canoso como el personaje principal (humano) de Harrison Ford en la película. En un mundo de películas donde todo se califica como "acción" y / o "aventura", aquí llega una película de aventuras (como dios manda) que se atreve a emocionar y conmover al público con el precioso mundo que nos rodea. De acuerdo, puede que esta afirmación sea eliminada debido a los efectos visuales, ya que el perro protagonista de nombre Buck esta realizado íntegramente por CGI, pero al menos obtenemos un adorable protagonista desde el primer minuto.


A pesar de que Harrison Ford es el nombre que está en el cartel, la historia trata sobre el perro antes mencionado y llamado Buck. Hace unos años atrás, esta adaptación se habría hecho con un perro real, poniendo al cachorro en un frío extremo y a través de otras pruebas y tribulaciones a merced de la naturaleza que te haría preguntarte si lo que estaban haciendo los cineastas era legal. Pero aquí, la tecnología CGI (y una gran parte de un presupuesto de más de $ 100 millones) fue a la elaboración de un perro digital, uno que camina en la línea entre el aspecto bobo y el realismo. Hay un buen punto donde solo el espectador le demostrara cariño, ya que los efectos permiten que el perro se vea, se mueva como un buen chico, todo mientras posee el rango emocional de un personaje principal que realmente hace que te importe mientras busca su verdadera naturaleza.


Una gran parte de la historia, que se reduce a lo esencial y al alma del libro de Jack London por parte del guionista Michael Green, vemos a Buck pasar por una serie de pruebas como un perro de trineo. Cualquiera que se pregunte porque hubo problemas para crear a ese animal, el director de cine Chris Sanders sabe que no hay forma terrenal de que un grupo de perros reales pueda realizar las escenas de acción a través de grandes paisajes, y mucho menos de manera segura. En el transcurso de sus viajes, Buck pasa de ser un perro vago a ser el mejor perro, donde su buena naturaleza y coraje le vale la valoración de los otros perros. También le ayuda a él, a través de un poco de violencia inofensiva y contra una dramática escena donde se verá afectado el liderazgo del trineo como perro en la cabeza del grupo.


A lo largo de este viaje, podemos ver algunas impresionantes recreaciones visuales del paisaje del norte, con nada menos que Janusz Kaminski, uno de los mejores cineastas de la época, prestando atención a los procedimientos. De hecho, esas escenas ya merecen pagar la entrada del cine. Además, lo demás animales que aparecen durante la película, aunque en primeros planos se puede ver algún fallo en su composición, realmente tiene un trato exquisito y más con la utilización del fotorrealismo y la iluminación de las secuencias. El espectáculo no pertenece por completo a Buck, ya que antes de que aparezca Ford, tenemos una buen parte del tiempo durante el que Buck tendrá como dueño al actor Omar Sy como tirador de trineos que se encarga de llevar el correo por toda Alaska, y también durante un pequeño tiempo, su dueño también será el actor Dan Stevens (que es el villano de la historia) antes de que Buck llegue a ser 100% compañero de fatigas de Ford. El actor es gruñón y amable, y en este punto de su carrera, es el candidato perfecto para interpretar a un amante de la naturaleza llamado John. Actuar casi por completo junto a un perro CGI y compartir todos los momentos más emotivos de la película con él, no podría haber sido una tarea fácil, pero Ford lo vende como un profesional. A pesar de todo, Ford incluso puede lanzar un puñetazo o dos, sumergirse en la acción y vender algunos chistes en el proceso. Si Buck es el mejor compañero como perro, realmente no podrías pedir un mejor ser humano para viajar junto a él. Sí, su personaje es un alcohólico con profundos problemas emocionales, pero está bien para los niños porque la película lanza un mensaje sobre el abuso del alcohol (que nunca esta demás avisar sobre ello).


En definitiva y resumiendo: LA LLAMADA DE LO SALVAJE en sus 100 minutos nos da una dosis considerable de emoción y la dulzura de una relación entre un humano-perro. Es difícil decir si el público (especialmente los pequeños) se verá arrastrado por la película como hubiera pasado años atrás. Hay aventura, pero lo que está en juego es tratar de reconectar a la naturaleza después de vivir tan alejado de ella y todo desde la perspectiva de un perro. Con tanta explosión dirigida a los cinéfilos, LA LLAMADA DE LO SALVAJE ofrece emoción pura de la vieja escuela del que cualquiera puede enamorarse, y recuerda un sentido nostálgico de asombro en el mundo natural, todo entregado de una manera que no es un folletín barato ni empalagos (cosa que agradezco a niveles amplios). No sé si eso es suficiente para impulsar la taquilla, pero sin duda es razón suficiente para que valga la pena volver a visitar esta vieja historia. Veis… ya sueno como un abuelo.

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