La Maldición (2020)


Una casa encantada por un espíritu vengativo maldice a todos aquellos que entran en el lugar, llevándolos a tener una muerte violenta.

La saga THE GRUDGE o JU-ON es una franquicia que es bastante conocida en todo el mundo. Empezó en Japón y debido a su éxito dio su salto con un remake en 2004 protagonizado por Sarah Michelle Gellar, producida por Ghost House (Sam Raimi y su equipo), y dirigida por el guionista / director original Takashi Shimizu. Sí, ese remake tuvo un par de secuelas mal diseñadas que apenas captaron el tono indicado en la anterior, pero la serie ha sobrevivido al tiempo sorprendentemente. Esta vez, Ghost House tiene como objetivo reiniciar la serie de una manera totalmente americana con la elegante mano del director Nicolas Pesce. La película que (oh sorpresa) se vuelve a titular LA MALDICION (2020) es una especie de reboot/ spin off que intenta captar nuevos fanáticos.


Si eres un fanático del terror, el concepto central de LA MALDICION seguramente te resultará muy familiar. Es una de esas películas que simplemente funcionan sobre una sola línea. Su objetivo es ser fiel a la franquicia original, y tampoco intenta innovar en nada que no se haya visto antes, quizá posiblemente, para no enfadar al “fan service”. El principal problema que surge de este enfoque es que, por extraño que parezca, la película tampoco es suficiente para ser realmente distintiva. Narrativamente, es bastante fiel al estilo Shimizu de la saga original, saltando a través del tiempo para tejer algunas historias separadas sobre la misma casa y su afán de devorar a los intrusos. A veces juega de forma suelta, como la JU-ON, pero la trama principal utiliza la estructura de una policía (Riseborough) que investiga la casa para mantener a la audiencia interesada, pero no explica nada en exceso para no complicar el guion en ningún momento. El problema es que la historia y sus subtramas están muy mal equilibradas y tampoco tienen una unión efectiva o sorprendente. Carece de un sentido de identidad única en su guion y, en última instancia, resulta bastante decepcionante. Se parece demasiado a sus predecesoras, y aunque agrega alguna idea interesante, no es suficiente para ser algo positivo.


LA MALDICION prioriza un enfoque sutil y de combustión lenta en vez de utilizar “scary jumps” cada pocos minutos. Pesce introduce algunos efectos sangrientos y gore para mejorar un poco la fórmula, pero, en su mayor parte, se contenta con entregar en el tercer acto una especie de “grandes éxitos” de la franquicia: tomas largas de personajes que se arrastran en espacios misteriosos; entidades espeluznantes que acechan en el fondo del escenario; ese extraño ruido a medida que se acercan los espíritus; Incluso se vuelve a repetir la escena de la ducha donde un par de dedos emergen del cabello de alguien, solo que esta vez es un hombre y apuesto a que JJ Abrams agradecería esa forma de “reciclaje”.


De todos modos, aunque este tipo de escenas terroríficas ya se han visto miles de veces, no molestan, pero siguen sin ser bastante atractivas durante la mayor parte del tiempo de ejecución. Dirigir una franquicia convencional obviamente elimina el estilo que Pesce mostró en sus anteriores películas (THE EYES OF MY MOTHER, PIERCING) pero su dirección funciona incluso cuando está deambulando a través de la simpleza. En términos de estética, la película funciona porque Pesce sabe ser respetuoso con la franquicia original.


El elenco también da una de cal y otra de arena. Los actores más principales Demian Bichir y Andrea Riseborough tienen un desarrollo con sus personajes básicamente nulo y no pueden hacer poco mas con ello, pero se les nota que realmente quieren hacer algo más, pero es imposible debido a la estructura del guion. Además, la historia toma algunos atajos dramáticos que no funcionan, porque como las escenas de terror, son “cliches” mil veces vistos y no hay innovación alguna.  Del mismo modo, el resto del elenco encuentra momentos para brillar: siempre es una alegría ver a John Cho aparecer en cualquier cosa, y él está muy bien como un futuro padre que recibe un diagnóstico preocupante sobre su hijo que va a nacer. Hablando de atajos dramáticos, la trama secundaria que involucra a Shaye y Faison posiblemente sea la mejor de todas, ya que es una triste historia donde ella sufre de demencia y él contrata a una enfermera que ayuda en suicidios asistidos (Jacki Weaver) para aliviar su sufrimiento. Frankie Faison tiene la mejor escena de toda la película es un “speech” que realmente a mi me cautivo e incluso emociono, para después volver a los errores de guion en elecciones absurdas.


En definitiva y resumiendo: LA MALDICION nunca encuentra un equilibrio que cumpla la satisfacción del espectador. Cuando funciona (en ocasiones) ves que hay potencial para algo mejor y mas cuando intentan mostrar un poco de gore, pero el problema es el guion que no tiene una fortaleza necesaria para cautivar al espectador ni sorprender al fanático de terror. Si has visto las anteriores películas posiblemente te veas viendo las mismas escenas y elecciones absurdas por parte de los personajes que son incomprensibles. Quizá el tercer acto sea lo mejor pero ya es demasiado tarde para cuando llega, y se siente una idea repetitiva que solo funciona para los nuevos adeptos a esta saga. Una oportunidad perdida.


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