Algunas películas no quieren agradar a todos. Quieren ser ellas mismas: caóticas, originales, pasadas de rosca. ESCAPANDO DEL SIGLO XXI, de Li Yang, es exactamente eso. Una mezcla explosiva de ciencia ficción, comedia y nostalgia noventera que, aunque no siempre aterriza con precisión, desborda imaginación por cada uno de sus poros. En un mundo saturado de remakes, fórmulas seguras y efectos sin alma, esta producción china llega como un meteorito a estrellarse contra la rutina: brillante, desordenada y, sobre todo, distinta.
La historia sigue a tres amigos que descubren que tienen el poder de viajar 20 años atrás y adelante con un estornudo. Sin embargo, el futuro no es tan bueno como esperaban y tienen que asumir la responsabilidad de salvar el mundo.
Visualmente, ESCAPANDO DEL SIGLO XXI es una fiesta. Una que arranca con SCOTT PILGRIM CONTRA EL MUNDO (2010), pasa por KUNG FU SION (2004) y termina bailando con Street Fighter II al ritmo de Holding Out for a Hero de Bonnie Tyler. Es cine para una generación criada entre VHS gastados, cartuchos de consola y pantallas de tubo. La dirección de arte es una maravilla: el 1999 está bañado en tonos cálidos y nostálgicos, mientras que el 2019 se siente frío, metálico, como una pesadilla de neón. Y los cambios de aspect ratio —que suelen ser un capricho estético— aquí realmente funcionan como una brújula emocional. Hay secuencias que parecen salidas de un videojuego en ácido, otras que homenajean películas de artes marciales, y muchas que simplemente son imposibles de describir sin decir: “Tienes que verla para entenderlo”.
No todo es perfecto, claro. El segundo acto pega un volantazo y se pone introspectivo, casi melancólico. La transición de la comedia absurda al drama existencial no siempre es fluida, y por momentos parece que la película no sabe muy bien dónde quiere quedarse. Algunos diálogos son demasiado explicativos y ciertos personajes —especialmente los villanos— se quedan a medio construir. Pero incluso en sus tropiezos, se siente la ambición. No es una peli que va a lo seguro. Quiere hablar de cosas grandes: el destino, las decisiones que nos definen, el miedo al futuro, la amistad como refugio. Y lo hace con torpeza a veces, pero con honestidad.
Zhuozhao Li, Qixuan Kang y Yichen Chen están geniales como los tres protagonistas: se nota que hay química, humor y hasta ternura entre ellos. La banda sonora, compuesta por Xiao’ou Hu, es una mezcla entre sintetizadores ochenteros y emociones noventeras que acompaña cada escena con precisión quirúrgica. La película nunca pretende reinventar la ciencia ficción, pero sí jugar con ella como quien desarma un juguete viejo para ver qué hay adentro. Y en ese experimento, muchas veces logra brillar más que otras producciones que solo saben copiar.
En definitiva y resumiendo: ESCAPANDO DEL SIGLO XXI es un autentico torbellino visual y narrativo. No siempre funciona. A veces se pasa de rosca, otras se queda corta. Pero tiene algo que falta en mucho cine actual: personalidad. No pide permiso, no busca aprobación, no tiene miedo a hacer el ridículo. Y en ese riesgo, encuentra su encanto. Es una carta de amor a la juventud perdida, a los errores que nos marcan, y a ese deseo tan universal de poder volver atrás y cambiarlo todo… aunque sea con un estornudo. Yo solo puedo hacer que recomendarla, porque películas así, no se ven todos los días.