En las calles de Nueva Orleans, se empieza a correr la voz
sobre una misteriosa nueva píldora que desbloquea superpoderes únicos para cada
usuario. La trampa: no sabes cómo te afectará hasta que la tomes. Mientras que
algunos desarrollan una piel a prueba de balas, invisibilidad y una fuerza
sobrenatural, otros exhiben una reacción más mortal. Pero cuando la píldora
eleva el crimen dentro de la ciudad a niveles peligrosos, un policía local (Joseph
Gordon-Levitt) se une a un traficante adolescente (Dominique
Fishback) y a un exsoldado alimentado por una venganza secreta (Jamie
Foxx) para luchar contra el poder con poder.
PROYECTO POWER (2020) es la última película de lo que me gusta
pensar que es el género de superhéroes postmoderno, en el sentido de que tiene
como objetivo dar una mirada cuasi realista a cómo los humanos podrían tener
superpoderes en el mundo real; la respuesta son las drogas, por supuesto. La
droga llamada Power (obvio) tiene algunos inconvenientes. Una es que los
poderes en sí solo duran cinco minutos, pero el mayor inconveniente de todos es
que el poder de todos es diferente. Algunos de ellos pueden ser interesantes,
pero otros pueden ser horribles, como el poder que obtiene un camello de esa
droga, donde estalla en llamas y acaba con quemaduras por su cuerpo y rostro.