GODZILLA VS KONG (2021) me ha dejado abrumado mas de una vez mientras la veía en la sala de cine y eso en cierta manera es admirable. Al igual que su predecesora GODZILLA: REY DE LOS MONSTRUOS (2019) la película hace alarde implacable de excesos e indignación desde el principio hasta el final (siendo mucho peor la película de 2019) y finalmente llegué a aceptar esto con una amplia sonrisa incluso siendo muy consciente de sus defectos, incluida la trama sin sentido y un grupo de personajes (humanos) que sinceramente importan poco. Voy a ser sincero con el lector, si vas a pagar una entrada por GODZILLA VS KONG sin duda va a ver a esos dos icónicos titanes repartiéndose golpes el uno al otro, simplemente deje impresionarse por ello y olvídese por completo de lo que realizan esos pequeños personajes humanos que van de un lado a otro como “pollos sin cabeza”. Es un consejo que sin duda le hará disfrutar doblemente del largometraje.
Godzilla y Kong, dos de las fuerzas más poderosas de un planeta habitado por todo tipo de aterradoras criaturas, se enfrentan en un espectacular combate que sacude los cimientos de la humanidad. Kong y sus protectores emprenderán un peligroso viaje para encontrar su verdadero hogar. Con ellos está Jia (Kaylee Hottle) una joven huérfana con la que el gigante tiene un vínculo único y poderoso. En el camino se cruzan inesperadamente con el de un Godzilla enfurecido que va causando destrucción a su paso por el mundo. El choque épico entre los dos titanes —provocado por fuerzas invisibles— es solo el comienzo del misterio que se esconde en las profundidades del núcleo de la Tierra.
