Han pasado más de tres décadas desde que Steven Spielberg abrió por primera vez las puertas de PARQUE JURÁSICO (1993) y redefinió el concepto de cine de aventuras. Desde entonces, la franquicia ha transitado distintos caminos: de la maravilla científica al espectáculo de supervivencia, del comentario ético a la acción desbordada. Ahora, en su séptima entrega, JURASSIC WORLD: EL RENACER, dirigida por Gareth Edwards, la saga intenta recuperar parte de esa esencia perdida con una propuesta que, si bien no arriesga demasiado, ofrece una experiencia visual y narrativa bien construida dentro del terreno del entretenimiento clásico.
Cinco años después de los hechos de Dominion, Zora lidera un equipo que busca de material genético de tres grandes dinosaurios. La misión da un giro inesperado al cruzarse con una familia, y todos quedan atrapados en una isla remota. Allí, entre la selva y la amenaza prehistórica, descubren un oscuro secreto que cambiará todo lo que creían saber sobre los dinosaurios. La supervivencia dependerá de enfrentarse tanto a las bestias como a la verdad oculta. Mientras el peligro crece, las alianzas inesperadas marcarán la diferencia entre la vida y la extinción.




