Asia Presenta: Tere Ishk Mein (2025)

En el vasto panorama del cine indio contemporáneo, donde las historias de amor a menudo se entretejen con elementos de drama social y musical, TERE ISHK MEIN (2025), dirigida por Aanand L. Rai, emerge como una propuesta ambiciosa pero irregular. Con un elenco estelar encabezado por Dhanush y Kriti Sanon, y la banda sonora a cargo del maestro A.R. Rahman, la película promete explorar las profundidades del amor obsesivo en el contexto místico de Benarés. Sin embargo, lo que podría haber sido un análisis sobre la transformación personal y el sacrificio romántico termina convertida en un melodrama excesivo, donde la pasión se confunde con la toxicidad. Tras su estreno reciente, esta cinta deja una sensación agridulce: momentos de belleza visual y emocional, pero empañados por decisiones narrativas problemáticas que la arrastran hacia lo predecible y lo cuestionable.

Shankar, un piloto de la Fuerza Aérea castigado por desobediencia, cuya evaluación por la psicóloga Mukti evoca recuerdos de su turbulento pasado. La historia recorre su intenso romance universitario, el intento de ella por corregir su agresividad y el desamor que define su presente.

Alpha (2025)

 

Hay momentos en los que uno simplemente llega al límite. Y con ALPHA, la nueva película de Julia Ducournau, ese momento ha llegado para mí. Hablo de una directora que, durante años, ha generado tanto fascinación como rechazo, pero que siempre despertaba algo. CRUDO (2016) supuso un golpe visceral. TITANE (2021) dividió al mundo mientras ganaba la Palma de Oro, elevando a Ducournau al Olimpo como una de las voces más atrevidas del horror corporal contemporáneo.

Por eso, quizá con demasiada ingenuidad, me atreví con ALPHA con la esperanza de reencontrar esa energía bruta, ese filo incómodo que la caracterizaba y que muchos alaban. Pero ALPHA no solo me decepcionó: marcó el punto final de una relación creativa que ya no tiene nada que ofrecerme. Ducournau y yo hemos llegado a un callejón sin salida.

Alpha es una problemática adolescente de 13 años que vive con su madre soltera. Su mundo se derrumbará el día que vuelve del colegio con un tatuaje en el brazo.

Mister Video: Dragones y Mazmorras (2000)

 

El año 2000 fue un momento curioso para el cine de fantasía: el género empezaba a despertar de nuevo y EL SEÑOR DE LOS ANILLOS estaba a punto de redefinirlo todo en el 2001. En medio de esa expectación llegó DRAGONES Y MAZMORRAS, dirigida por Courtney Solomon -según el por obligación, ya que solo quería producirla- con la misión de llevar el mítico juego de rol a la gran pantalla. Sobre el papel, la idea prometía: un presupuesto de 45 millones, dragones, hechiceros y un mundo épico. En la práctica, lo que salió fue una película irregular que intenta capturar el espíritu de D&D pero que se pierde entre un guion muy torpe, efectos digitales que envejecieron muy mal y una puesta en escena que nunca logra estar a la altura de su fuente.

Profion, un mago maligno, está tramando destronar a la nueva emperatriz de un legendario país. Ella recluta un grupo de aventureros y un pícaro que deben encontrar un objeto mágico que frustrará el plan del mago. Se trata de la Barra del Control del Dragón, cuyo portador adquiere la capacidad de controlar dragones. Pero el mago también encarga a sus ayudantes la búsqueda de la Barra.