Hay películas que te cuentan una historia. Otras que te muestran un pedazo de realidad. Y después está UNA PELÍCULA INACABADA, que hace algo distinto: se mete en ese punto raro donde la vida real y la ficción se cruzan, donde nada parece tener mucho sentido, pero todo te suena demasiado familiar. Dirigida por Lou Ye —uno de esos cineastas que no le tiene miedo a meterse en problemas—, esta película habla de los primeros días de la pandemia de COVID-19 en Wuhan. Pero no lo hace como un documental con cifras ni como una historia dramática al uso. Es otra cosa. Es como si alguien agarrara una cámara mientras el mundo se venía abajo, y en vez de gritar, se pusiera a observar en silencio.
Enero de 2020. Un equipo de filmación se reúne cerca de Wuhan, China, para reanudar el rodaje de una película interrumpido diez años antes. Vivirán los inesperados desafíos de la pandemia de la COVID-19 y los confinamientos.

