Terrores Nocturnos: Silent Hill (2006)

 

Hay adaptaciones de videojuegos que intentan parecer cine, olvidando por completo de dónde vienen. Y luego está SILENT HILL, que hace justo lo contrario: abraza su origen con una convicción tan poco habitual que, veinte años después, sigue siendo una rara avis dentro del género. Christophe Gans no solo entendió el material que tenía entre manos, sino que decidió respetarlo sin complejos, incluso cuando eso implicaba incomodar al espectador medio.

Rose es una joven madre, que trata de encontrar curación para su hija enferma. Incapaz de resignarse al diagnóstico de los médicos que proponen internarla de forma permanente en un centro psiquiátrico, Rose huye con su hija hasta llegar a una ciudad aparentemente desértica.

Asia Presenta: Mardaani 2 (2019)

 

MARDAANI 2 (2019) no es una secuela que busque agradar ni repetir fórmulas de éxito. Desde el primer momento deja claro que su objetivo no es el entretenimiento ligero, sino la incomodidad. Gopi Puthran construye un thriller seco, tenso y deliberadamente áspero, que utiliza el cine policial como herramienta para hablar de algo mucho más amplio: la violencia sexual, su normalización social y el fracaso colectivo a la hora de prevenirla.

Shivani Shivaji Roy lucha contra la encarnación del diablo, un implacable asesino en serie que viola y mata a mujeres jóvenes.

Míster Video: La marca del fuego (1915)

 

En los primeros años de la década de 1910, cuando el cine aun no tenia reglas establecidas, LA MARCA DEL FUEGO (1915) se alzó como una obra de transición y de ruptura. Dirigida por Cecil B. DeMille para la Jesse L. Lasky Feature Play Company (futura Paramount), fue uno de los primeros largometrajes estadounidenses que demostró que el cine podía ser algo más que entretenimiento barato: podía ser arte sofisticado, perturbador y ambiguo. La película marcó un antes y un después en el uso del lenguaje visual, la iluminación expresiva y la narrativa adulta, anticipando muchos de los recursos que luego asociaríamos al cine clásico

Richard, un broker de Wall Street, tiene que soportar que su esposa Edith despilfarre el dinero en caprichos. A tal efecto, Edith llega a emplear dinero de un fondo benéfico para invertir en bolsa por su cuenta, con pésimos resultados. Para restituir ese dinero acude a pedir un préstamo a un oriental de dudosa ética.