Misterioso asesinato en la montaña (2024)

 

A veces el cine tiene un don para los inicios: una premisa seductora, un entorno con carácter, un reparto con brillo. Y sin embargo, algo —un pequeño desequilibrio, una decisión mal calculada, un tono mal afinado— impide que todo eso cuaje. MISTERIOSO ASESINATO EN LA MONTAÑA es uno de esos casos: una película que promete más de lo que entrega, y que termina siendo una anécdota simpática atrapada en un cuerpo de thriller al que le falta filo.

Michel y Cathy, vendedores de árboles de Navidad, viven en un pequeño pueblo del Jura con su hijo de 12 años, Doudou, un niño con un comportamiento difícil. Ahogados por las deudas y otros problemas económicos, la pareja se deteriora poco a poco. Hasta que un día, al volver a casa, Michel evita por poco atropellar a un oso en la carretera; su coche termina chocando con otro, matando en el acto a sus dos ocupantes. Tras informar a Cathy, ambos deciden deshacerse de los cuerpos. Pero al hacerlo, descubren en el maletero un bolso lleno de dinero, que calculan en más de dos millones de euros.

Superestar (2025)

 

En este blog, es raro que se comente una serie, pero sin duda, esta tenia que serlo. SUPERESTAR podría haber sido muchas cosas: ¿Una comedia nostálgica sobre los días dorados de la telebasura? ¿Un drama biográfico sobre Tamara/Yurena y su peculiar ascenso a la fama? ¿O tal vez un experimento raro de Nacho Vigalondo, con Los Javis detrás, que mezclaría todo eso con un toque de locura?. La verdad es que SUPERESTAR es un poco de todo, y aunque no siempre logra atar todos los cabos, hay algo en su caos que te atrapa. Con Ingrid García-Jonsson liderando un reparto estelar y seis episodios que oscilan entre lo conmovedor y lo extravagante, esta serie sobre el tamarismo —ese fenómeno tan español de los 2000 que convirtió a personajes excéntricos en estrellas de la tele— es una experiencia única, aunque no sin tropiezos.

Los comienzos artísticos de la cantante Yurena, que se dio a conocer como Tamara; un fenómeno que se convirtió en un auténtico icono popular del inicio de la década de los 2000, tras el lanzamiento de la canción 'No cambié' y de su posterior álbum 'Superestar'.

Mister Video: El Zorro contra Maciste (1963)

En la rica y variada cinematografía italiana de los años 60, donde la experimentación y la fusión de géneros eran moneda corriente, surge "EL ZORRO CONTRA MACISTE" (1963), una película que desafía las convenciones al unir dos figuras emblemáticas de la ficción aventurera: el astuto espadachín enmascarado y el coloso de la fuerza bruta. Bajo la dirección de Umberto Lenzi, esta peculiar producción nos invita a un viaje a través de un reino en crisis, donde la intriga política y la acción desenfrenada se entrelazan en una danza de capa y espada, y músculo.

Sinopsis:

Tras la muerte de Felipe II, rey de Navarra, las princesas Malva e Isabel esperan averiguar cual de ellas le sucederá en el trono. Malva, cruel y ambiciosa, intuyendo que la elegida será Isabel, intenta apoderarse del testamento para sustituirlo por otro que le sea favorable y por ello contrata a Maciste con el encargo de conseguir el documento. Al mismo tiempo, Isabel, percibiendo la maniobra de su pérfida prima, contrata con el mismo propósito al zorro. Tras varios acontecimientos, el testamento llega a las manos de Maciste, quien sin embargo, se da cuenta de las malas intenciones de Malva.

F1: La Película (2025)

 

Hay películas que corren como si el tiempo les pisara los talones, con los efectos especiales echando humo y la música reventando los altavoces. Y luego está F1: LA PELÍCULA (2025), que no corre: directamente se lanza a toda velocidad desde la parrilla de salida, convencida de que puede doblar al resto del año cinematográfico en la primera curva. Dirigida por Joseph Kosinski —el mismo que nos puso a volar en el año 2022 con  TOP GUN: MAVERICK— y protagonizada por un Brad Pitt que envejece como los buenos motores alemanes, la película es un espectáculo tan preciso en lo técnico como previsible en lo narrativo.

Sonny Hayes fue el fenómeno más prometedor de la Fórmula 1 en la década de 1990, hasta que un accidente en la pista acabó prácticamente con su carrera. Treinta años después es un piloto nómada a sueldo al que contacta su antiguo compañero de equipo, Rubén Cervantes, propietario de un equipo de Fórmula 1 al borde de la quiebra. Rubén convence a Sonny para volver a la categoría reina del automovilismo y tener una última oportunidad para salvar al equipo. Su compañero será el novato Joshua Pearce, el piloto estrella del equipo, que está decidido a imponer su propio ritmo.

Mister Video: Venganza sobre ruedas (1987)

 

El cine de explotación de los años 80 es, para muchos, una cantera de placeres culpables, excesos visuales y vendettas emocionales sin mayor pretensión que la catarsis. VENGANZA SOBRE RUEDAS (1987), dirigida por Steven Hilliard Stern, es uno de esos títulos que, sin alcanzar jamás la categoría de clásico, se mantienen en el recuerdo por una combinación inusitada de rabia justiciera, camiones monstruosos y un espíritu de serie B que no intenta disimular su ADN: esto es pura gasolina, mugre y redención a martillazos.

Un conductor de camiones, construye uno especial de ocho toneladas, para ayudar a la venganza contra los rednecks que mataron a su familia y violaron a su novia.

Elio (2025)

 

En una etapa donde Pixar oscila entre la nostalgia de sus franquicias y el impulso de contar nuevas historias, ELIO representa un intento sincero por mirar hacia adelante. No todo en esta película funciona con precisión milimétrica, pero sí lo suficiente como para dejar huella. Visualmente audaz, emocionalmente cálida y con una mirada sensible sobre la pertenencia, Elio es un relato que merece ser visto con atención y sin prejuicios.

La historia de Elio, un niño de 11 años con una imaginación desbordante y una enorme obsesión por los extraterrestres, que lucha por encajar hasta que de repente es transportado al espacio y es identificado por error como el embajador galáctico de la Tierra.

Mister Video: El trueno azul (1983)

 

EL TRUENO AZUL (1983), dirigida por John Badham, despega como un ambicioso thriller de acción que busca fusionar la adrenalina del cine policiaco con la fascinación tecnológica de los 80, centrada en un helicóptero militar de última generación. Un espectáculo entretenido que seduce con su premisa y estilo visual, pero se estrella parcialmente debido a una narrativa deshilvanada y personajes que no logran elevarse por encima de los clichés. Para los amantes del cine de acción ochentero, es un viaje nostálgico que cumple sin deslumbrar.

Frank Murphy es elegido para probar el Trueno Azul, un modernísimo helicóptero de asalto. Queda impresionado por su rapidez y su alta tecnología: permite ver a través de las paredes, grabar sonidos inaudibles e incluso estabilizar un edificio. Desconfiando de la finalidad militar del artefacto, Murphy y su compañero acaban descubriendo que ha sido concebido para el control y la vigilancia de masas.

Jurassic World: El renacer (2025)

 

Han pasado más de tres décadas desde que Steven Spielberg abrió por primera vez las puertas de PARQUE JURÁSICO (1993) y redefinió el concepto de cine de aventuras. Desde entonces, la franquicia ha transitado distintos caminos: de la maravilla científica al espectáculo de supervivencia, del comentario ético a la acción desbordada. Ahora, en su séptima entrega, JURASSIC WORLD: EL RENACER, dirigida por Gareth Edwards, la saga intenta recuperar parte de esa esencia perdida con una propuesta que, si bien no arriesga demasiado, ofrece una experiencia visual y narrativa bien construida dentro del terreno del entretenimiento clásico.

Cinco años después de los hechos de Dominion, Zora lidera un equipo que busca de material genético de tres grandes dinosaurios. La misión da un giro inesperado al cruzarse con una familia, y todos quedan atrapados en una isla remota. Allí, entre la selva y la amenaza prehistórica, descubren un oscuro secreto que cambiará todo lo que creían saber sobre los dinosaurios. La supervivencia dependerá de enfrentarse tanto a las bestias como a la verdad oculta. Mientras el peligro crece, las alianzas inesperadas marcarán la diferencia entre la vida y la extinción.

Mister Video: Haz lo que debas (1989)

 

Hay películas que se ven y se olvidan. Otras, en cambio, se incrustan como astillas en la memoria colectiva, incómodas, punzantes, imposibles de ignorar. HAZ LO QUE DEBAS (1989), de Spike Lee, pertenece con honores al segundo grupo: no por perfecta, sino por necesaria. Es una obra que no solo se atreve a mirar de frente las tensiones raciales de Estados Unidos, sino que las empuja hasta el punto de ebullición, como si la pantalla misma fuera un asfalto ardiente al mediodía. Brooklyn. Verano. Calor demencial. Pero no solo el meteorológico: hay un bochorno moral que lo impregna todo. En el barrio de Bedford-Stuyvesant, los roces entre comunidades laten como una bomba de relojería. Spike Lee, con la precisión de un orfebre y el descaro de un grafitero, construye un fresco coral donde la comedia y la tragedia bailan pegadas, como dos amantes que saben que su romance acabará mal.

La trama, un mosaico de caracteres y tensiones, orbita en torno a Mookie (Spike Lee), un repartidor de pizzas empleado por Sal (Danny Aiello), cuya pizzería italoamericana es un baluarte cultural en un vecindario predominantemente afroamericano. A lo largo de un día abrasador, Lee presenta un elenco coral: Buggin Out (Giancarlo Esposito), un agitador que exige rostros negros en el “muro de la fama” de Sal; Radio Raheem (Bill Nunn), cuya presencia imponente y su radiocasete tronante encarnan la resistencia cultural; y figuras como Da Mayor (Ossie Davis) y Mister Señor Love Daddy (Samuel L. Jackson), que aportan gravitas y jocosidad.

Asia Presenta: Érase una vez en China III (1992)

 

A estas alturas de la saga, Wong Fei-hung no es ya solo un personaje emblemático del cine de artes marciales, sino una figura casi mitológica del imaginario colectivo chino. En ERASE UNA VEZ EN CHINA III, el director Tsui Hark continúa el proyecto de construir una epopeya nacionalista anclada en el heroísmo clásico, envuelta en coreografías virtuosas y una puesta en escena épica. Sin embargo, tras el deslumbrante despliegue de la primera entrega y la complejidad ideológica de la segunda, esta tercera parte se presenta más domesticada, menos audaz, casi como una repetición digna pero sin riesgo.

Fei Hung Wong va a Pekín a visitar a su padre, un maestro de la danza del león. Allí tendrá que defender la escuela de su padre de una escuela rival. Al mismo tiempo, la prima Yee se encuentra con un antiguo pretendiente que está involucrado en un complot para asesinar al Gobernador Chino. Éste le regala a la prima Yee una cámara de cine en la que se registra una prueba del complot, y descubren que el asesinato está previsto durante la competición de la danza del león. Fei Hung Wong entra en la competición para evitar el asesinato...